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Prólogo a la duodécima edición
ENCAJE DE BOLILLOS Y EMOCIONES TRISTES
“Lo que quiero mostrar es que el odio
desbocado, como la envidia, la venganza o el
resentimiento, puede ser contraproducente. (...)
Cuando sabemos que ciertas pasiones, o mejor
dicho, que el exceso de ciertas pasiones puede
revertirse en contra nuestra, podemos
anticiparnos y tomar medidas para impedir el
contragolpe. (...)
El filósofo Baruch Espinoza fue declarado hereje
y apartado de la comunidad hebraica por no
seguir la línea oficial de pensamiento. No
obstante, Espinoza siempre trató de entender a
sus detractores. Al referirse a los demás y sus
actos, decía: “Hago lo posible por no burlarme,
por no lamentarme, por no detestar a nadie, tan
solo por comprender”. Hay que evitar,
recomendaba, el desbordamiento de emociones como
la rabia, la envidia, la venganza, el miedo, la
desesperanza, la indignación, la vergüenza, el
remordimiento, la cólera, la amargura, el
desprecio, la malevolencia, todas las cuales
denominó “emociones tristes”. (...)
Así como las pasiones pueden llevar a las
personas por el camino de su propia destrucción,
también los pueblos, que tienen su temperamento,
necesitan precaverse contra las pasiones que
hipotecan su futuro. (...)
Por tanto, una de las hipótesis de este libro es
la de que parte esencial de nuestra educación,
de la educación de los niños, debería
concentrarse en el estudio de esos hallazgos
científicos (revolución cognitiva) con miras a
mejorar nuestra educación sentimental e
intelectual.”
Mauricio García Villegas, “El viejo malestar del
Nuevo Mundo”
El prólogo de la 12ª edición iba a llamarse solo
“Encaje de bolillos”. Dar paso a otra edición
que actualice la 11ª me parecía, me sigue
pareciendo, un trabajo de encaje de bolillos. No
han cambiado (aún) ni el RD (real decreto)
1027/1993 ni el RD 1138/2002, que constituyen el
marco legal de toda la AEE (acción educativa en
el exterior). Tampoco han aparecido publicados
cambios recientes en las órdenes ministeriales
que regulan la convocatoria (la 531/2003) y la
vuelta a España (la 493/2004). Ha aparecido
publicada sin embargo una nueva Resolución
(06/03/2023) de ALCE (agrupaciones de lengua y
cultura) y otra nueva Resolución (28/09/2022) de
CTEE (centros de titularidad del estado
español). No ha cambiado (aún) la LOE
consolidada o LOE-LOMLOE. Aunque ya tenemos los
reales decretos que la desarrollan y las órdenes
ministeriales que los aplican al ámbito del
Ministerio.
Aquí empiezan los bolillos y las dudas: ¿Los
cambios son tan profundos como para necesitar
una nueva edición? ¿La nueva edición durará
actualizada al menos el curso próximo? ¿Cuándo
aparecerán las modificaciones legales anunciadas
en las diversas áreas de la AEE: secciones,
convocatoria en general y convocatoria esperada
de EE (Escuelas europeas), marco legal...?
¿Cuándo aparecerá una nueva ley orgánica que
ponga patas arriba todo lo que está construyendo
la LOE consolidada? En definitiva, la duda no se
formula en términos hamletianos “ser o no ser”,
sino en términos temporales, “esperar o no
esperar”. La pregunta que me acompaña estos
últimos meses (casi tendría que decir estos
últimos años) versa sobre la oportunidad de
esperar los nuevos cambios, que siempre están en
el horizonte de la AEE aunque no terminan de
llover, o la necesidad de publicar nuevas
ediciones actualizadas aún sabiendo que son
efímeras y que tendrán que ser sustituidas por
nuevas ediciones actualizadas según vayan
apareciendo nuevos cambios de calado (los
cambios en el organigrama del Ministerio o en
los nombres de los distintos departamentos no
son de calado y se resuelven en un par de
páginas que pongo a disposición de las lectoras
y lectores en mi página web).
Entonces fui a Bogotá a pensar en los encajes de
bolillos.
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